lunes, 9 de septiembre de 2024

EL TEOCENTRISMO Y LAS ORDALÍAS EN LA EDAD MEDIA

 El teocentrismo significaba que Dios era considerado el centro de todo, el creador de la existencia. Todas las explicaciones sobre el mundo, la naturaleza y la existencia giraban en torno a la figura divina.
La Iglesia era el representante de Dios en la Tierra y ejercía un poder inmenso sobre los aspectos de la vida tanto política como social, cultural y por supuesto religiosa. Sus líderes religiosos tenían una gran influencia en los reyes y en los gobernantes.
Los monarcas justificaban su autoridad como un mandato divino y las enseñanzas religiosas dictaban qué conocimientos eran aceptables, cualquier descubrimiento que contradijese a la Biblia era rechazado y quien lo hiciese era perseguido.
Existían las Ordalías, que eran los juicios divinos, y se utilizaban tanto para resolver disputas civiles como criminales, apelando directamente a la intervención divina. Consideraban que Dios revelaría la verdad a través de dicho juicio.
Imaginaros yo acuso a mi vecino por robarme dos gallinas, el tribunal eclesiástico va a llamar a mi vecino y le va a hacer una prueba para ver su inocencia o su culpabilidad. Les hacían pruebas como por ejemplo sumergir las manos en una cazuela con agua hirviendo, en el caso de salir las manos ilesas era inocente porque Dios había intervenido y si salían quemadas era culpable porque dios también se había expresado.
Otras veces les tiraban al río y si salía con vida era inocente y si no fue porque era culpable. ¿Era por qué las personas eran tontos para admitir estos juicios?...Se admitían porque el mismo condenado creía  firmemente en que Dios intervendría para revelar la verdad y hacer justicia.


LA BURGUESÍA


A partir del siglo XI comienza a surgir las ciudades con el desarrollo del comercio y se ubican en torno a los castillos o a las iglesias.
Estas ciudades van a tener barrios a los que se van a llamar burgos, que eran los barrios de comerciantes donde ejercían la actividad comercial. Tenemos varios ejemplos en distintas ciudades como Estrasburgo, Edimburgo, e incluso aquí en España directamente tenemos una ciudad que se llama Burgos.
Estos burgos ya no eran fundados por los señores feudales, sino por orden directa del rey y esto les daba más independencia a estos habitantes de los burgos para poder relegir a sus gobernantes. A los habitantes de estos barrios se les comenzó a conocer como burgueses. Aquellos que lograban tener más poder económico, lograban controlar el poder dentro del burgo.
A diferencia con el feudalismo, que se basaba en tener más tierras para tener más poder, aquí comenzó a tener más poder el que tenía más dinero.
En estos barrios también comenzó a para aquellas grandes caravanas de mercaderes a reposar, a refugiarse contra el mal tiempo y también como puntos de venta para poder vender con mayor facilidad su mercancía.
Con todo ello comienza a renacer la artesanía, que se comenzaron a establecer alrededor de la plaza por zonas y con ello aparecieron los llamados gremios medievales, en los cuales había un maestro, un oficial y un aprendiz y que van a ir generacionalmente enseñándose unos a otros, algunos con sueldo y otros sin sueldo.
Poco a poco como el poder lo comenzó a dar el dinero y no las tierras, comenzaron a tomar sus propias decisiones como fue la creación de las escuelas y las universidades que hasta ahora la enseñanza la daba el clero, creando nuevas enseñanzas como fue la escritura, las lenguas (poco a poco se iban separando del latín), la geografía con la creación de nuevos mapas que estaban más destinados al comercio para saber dónde podían parar para poder vender y descansar y también comenzaron las clases de cálculo, donde existía el Abaco y el tablero que dieron mayor agilidad a la vida comercial.
Aún en muchas ciudades continúan con la costumbre de al menos una vez por semana hacen un mercado en su Plaza Mayor y se festejan en nuestro día mercados medievales donde podemos disfrutar y hacernos una ligera idea de cómo era la vida en aquellos tiempos.
Estos llamados burgueses con el paso del tiempo comenzaron a tener más poder ya que el rey les otorgaba títulos a cambio de su apoyo para deshacerse de los señores feudales.

 

 

 

lunes, 2 de septiembre de 2024

LA EDAD MEDIA 1ª PARTE

La Edad Media, comenzó con la caída del Imperio Romano de Occidente. Tal evento marcó el fin de la antigüedad y el inicio de un nuevo periodo histórico. Pero esta transición no sería inmediata, tuvieron que pasar aún varias décadas.
En esta época hubo invasiones Germánicas que comenzaron en el año 409, con la llegada de tribus como los suevos y los visigodos. En el año 507 los visigodos se establecieron en España y la ciudad de Toledo era su capital.
También padecieron con la conquista musulmana ya que los musulmanes invadieron la Península estableciendo el llamado Al-Ándalus.
La Reconquista, surgió cuando los reinos cristianos del norte comenzaron a recuperar territorio conquistado por los musulmanes.
Y como olvidar las Cruzadas y la llamada Guerra de los cien años y otras batallas que se libraron en esta época.
La economía se basaba en la agricultura, la ganadería y la artesanía y el sistema feudal era predominante.  Se le llamaba feudalismo porque a la tierra por aquellos años se la llamaba feudo.
Los campesinos trabajaban la tierra para producir alimentos y materias primas, de aquí salían todos los productos primarios necesarios para la vida, mientras que los artesanos creaban objetos de uso diario como herramientas, textiles y utensilios. Estos trabajaban la tierra a cambio de protección por parte de los señores feudales y le entregaban la mitad de su producción.
Las personas vivían en comunidades pequeñas, como aldeas o villas, donde todos se conocían y dependían unos de otros. La vida en comunidad era esencial para la supervivencia, ya que se compartían tareas y recursos.
La religión era un aspecto fundamental de la vida cotidiana. La Iglesia Católica tenía un gran poder e influencia en todos los aspectos de la sociedad, desde la política hasta la vida personal y el aprendizaje.
Las viviendas eran sencillas y rústicas, construidas con materiales como madera y barro y los tejados de paja, en la mayoría de los casos con una sola habitación, donde vivían tanto las personas como los animales.
La alimentación era básica y dependía de lo que se producía en la tierra. El pan, los cereales, las legumbres y la carne eran los alimentos principales.
A pesar de las duras condiciones de vida, la gente encontraba tiempo para el ocio y las festividades. Las fiestas religiosas, las ferias y los juegos eran ocasiones para reunirse y celebrar.
Las mujeres tenían un papel secundario en la sociedad medieval y sus derechos eran limitados. Se dedicaban principalmente a las tareas domésticas y a la crianza de los hijos. La universidad estaba cerrada para ellas.
La esperanza de vida era baja debido a las enfermedades, la falta de higiene y la mala alimentación. La medicina era rudimentaria y se basaba en creencias supersticiosas. Había pocos médicos y la mayoría dependían del curandero.
La educación estaba reservada a los miembros de la nobleza y del clero. La mayoría de la población era analfabeta.
Los oficios y gremios eran una parte esencial de la vida urbana en la Eda Media. Estos grupos de artesanos organizados desempeñaban un papel fundamental en la economía y la sociedad de la época.
Se organizaban en gremios que eran asociaciones de artesanos que se reunían en torno a un oficio común. Estos grupos se organizaban para proteger los intereses de sus miembros, establecían reglas para la producción, fijaban precios y garantizaban la calidad de los productos. Los maestros artesanos enseñaban sus habilidades a los aprendices y oficiales, asegurando la continuidad de los oficios. Los gremios brindaban apoyo a sus miembros en caso de enfermedad, vejez o fallecimiento. También colaboraban con las autoridades municipales para mantener el orden y la seguridad en las ciudades.
La variedad de oficios era enorme y dependía de las necesidades de cada ciudad. Algunos de los oficios más comunes eran:
En textil, estaban los pañeros, tejedores, tintoreros y sederos…
En metalurgia, estaban los herreros, cerrajeros y orfebres…
En la construcción estaban los albañiles, carpinteros, canteros…
En la alimentación tenían a los panaderos, carniceros, cerveceros, vinateros…
También existían otros oficios como eran los zapateros, los curtidores, alfareros…
Los gremios tenían una estructura jerárquica. Estaban los maestros, que eran los artesanos más experimentados y los dueños de los talleres. Tenían el control del gremio y tomaban las decisiones importantes. Luego estaban los oficiales, que eran artesanos cualificados que trabajaban para los maestros y por último estaban los aprendices, que eran jóvenes que aprendían el oficio bajo la tutela del maestro.
Para convertirse en maestro, un aprendiz debía pasar un largo proceso de formación y demostrar su habilidad en un examen.
Estos gremios garantizaban la calidad de los productos, pues establecían estándares de calidad que los artesanos debían cumplir.
Había una gran variedad de monedas, acuñadas por reinos, ciudades y señores feudales. Cada día tenían un valor diferente… ¡imaginaros!
Las monedas era de oro, plata y bronce, las cuales se desgastaban mucho con su uso y a menudo la gente las recortaba para obtener pequeñas cantidades de metal precioso. Esto hacía que su valor fluctuara constantemente. Aunque el valor de las monedas estaba ligado al metal con el que estaban hechas y su peso, también dependía de factores como la demanda, la inflación y la estabilidad política.
Cada reino tenía su propia moneda, por ejemplo en Castilla se usaba el maravedí y el real mientras que en Aragón se usaban el sueldo y el dinar. Debido al comercio con otras regiones y países también circulaban monedas extranjeras como el ducado Veneciano y el florín de Florencia.
Aparte del pago con monedas, existía el trueque, que era una práctica muy común, especialmente en zonas rurales y en pequeños mercados. Se intercambiaban productos agrícolas, artesanales y animales.
El regateo era una práctica habitual. El precio final de un producto se decidía a través de la negociación entre el comprador y el vendedor.
Con este panorama, de la ausencia de un sistema monetario unificado y el trueque, hacían que las transacciones comerciales dependieran en gran medida de la negociación y de la confianza entra las partes.
Cada reino comenzó a acuñar su propia moneda, con lo que había una gran variedad de monedas diferentes.
¿Cómo hacían para ponerse de acuerdo para saber cuánto valía la moneda de tu reino y cuanto la de mi reino? pues apareciendo dos figuras como fueron el cambista y el banquero. El cambista era el que se ocupaba de saber el valor de las monedas de todos los reinos y de cambiarlas, como ahora sería una casa de cambio. El banquero se encargaba de registrar operaciones y de depositar y trasferir esas monedas, con lo que en los viajes de larga distancia, algunos depositaban allí su dinero, para que en el próximo viaje que realizaran, ya tener ese dinero depositado y no tener que llevarlo con ellos con el peligro que eso conllevaba con los asaltantes de caminos.
El desarrollo de la banca y el uso de letras de cambio permitieron realizar transacciones comerciales a larga distancia reduciendo los riesgos asociados a llevar el dinero físico. La mayoría de los préstamos eran informales entre familiares, amigos o vecinos. Solían basarse en la confianza y no se solían documentarse  formalmente.
La Iglesia prohibía la usura (el cobro de intereses excesivos en los préstamos), pero en los judíos no se aplicaban estas restricciones, con lo que se convirtieron en prestamistas y banqueros importantes.
Los préstamos a menudo se aseguraban con garantías como tierras, cosechas o bienes personales, si no se devolvía el préstamo, el prestamista tenía derecho a quedarse con la garantía.
La nobleza vivía en Castillos que les servían tanto de vivienda como de fortaleza.
Los señores feudales eran los dueños de las tierras.
Estos feudos se los otorgaba el rey a cambio de lealtad y servicios militares, mediante un contrato de vasallaje, comenzaban sirviendo al rey o a un noble de alto rango en batallas y campañas militares.
Una vez convertido en señor feudal, debía de administrar su feudo, recolectar impuestos y mantener el orden y proporcionar protección a los habitantes.
Se divertían con la caza y la pesca y organizando torneos como las justas. En caso de estallar algún conflicto armado, estaban obligados a ponerse al servicio del rey.
Tenían vasallos que eran nobles de menos rango mediante también un contrato de vasallaje, que implicaba obligaciones mutuas entre ambos. En este contrato le prometía ayuda militar (auxilium) y consejo político (consilium). Esta especie de contrato feudal se comenzó a poner por escrito y hoy en día aún se conservan algunos de aquellos documentos.
Algunos inventos de esta época fueron el papel, la pólvora, la imprenta, la brújula y las primeras universidades.
¿Y las catedrales góticas?, con sus altas torres, sus grandes ventanales y bóvedas. Eran un símbolo del poder de la Iglesia y de las ciudades, y representaban la aspiración del hombre hacia lo divino.
Uno de los ejemplos de estas catedrales la tenemos en la ciudad de León la llamada “Pulcra Leonina” ( la hermosa leonesa) o la “Catedral de la luz” ya que posee uno de los conjuntos de vidrieras más grandes y mejor conservados de Europa.
En esta época las personas morían por diversas causas, como la peste, tuberculosis, diferentes infecciones, desnutrición, hambruna, y las guerras.
La peste negra, originaria de Asia, llegó a Europa a mediados del siglo XIV a través de las rutas comerciales. En España se cree que se introdujo por los puertos del Mediterráneo, como Barcelona y Valencia, y se propagó rápidamente hacia el interior. Fueron varios los factores que contribuyeron a su rápida propagación como la falta de sistemas de alcantarillado y la escasez de agua potable,  que favorecían la proliferación de ratas, que eran las principales portadoras de la enfermedad a través de las pulgas que transportaban.
La peste negra tuvo consecuencias devastadoras para la sociedad, se estima que entre un tercio y la mitad de la población falleció a causa de la peste. Esto provocó una escasez de mano de obra y una disminución de la producción. Generó mucho miedo, pánico y desconfianza, lo que llevó a conflictos sociales y religiosos.
A pesar de no comprender del todo la naturaleza de la peste, la población medieval y las autoridades intentaron diversas medidas para combatirla. Se establecieron cuarentenas en ciudades y pueblos afectados, aislando a los enfermos y tratando de evitar la propagación de la enfermedad. Se practicaban sangrías y purgas para expulsar los tumores malignos del cuerpo que se creía que causaba la enfermedad. Los enfermos eran aislados en la medida de lo posible en leproserías.
Muchos eran los que creían que la peste era un castigo divino, por lo que organizaban procesiones de flagelantes para pedir perdón y así apaciguar la ira de Dios. También eran muchos los que portaban amuletos y talismanes para protegerse de la peste.
Pero todas estas medidas no eran efectivas, pues aún desconocían que la peste era transmitida por pulgas que vivían en las ratas, las medidas se centraban en tratar los síntomas. A esto hay que sumarle las pésimas condiciones higiénicas y que no existían medicamentos eficaces para esta enfermedad.
La Edad Media, un tapiz tejido con hilos de fe, guerra, arte y ciencia. Un período que, a pesar de sus luces y sombras, dejó una huella indeleble en la historia de la humanidad. Sus castillos, sus leyendas y sus ideales, siguen inspirando siglos después.